sábado, 5 de abril de 2014

Los soldados de Malvinas, ni olvido ni perdón



Un homenaje a los soldados de la guerra de Malvinas. A los caìdos en las islas y a los que volvieron y fueron escondidos por la dictadura militar. Negados por una parte importante de la sociedad. Hoy ya son hombres y  llevan  en sus memorias y en sus cuerpos los dolores y los horrores de esa guerra absurda, incòmoda, desgarradora, compleja, incomprensible.
No olvidemos que estabamos en un paìs con cientos de centros de detencion clandestinos, verdaderos campos de concentracion como la esma, campo de mayo o la perla,  con secuestrados en la via publica sin explicaciones, con torturados, fusilados, mutilados, desaparecidos, comisiones internas de las fabricas desaparecidas en el lugar de trabajo.
No debemos olvidar que esos chicos de 18 y 20 años que fueron a la guerra, no tenìan derechos en nuestro paìs, no podìan votar ni opinar, ni tener el pelo largo, pero fueron enviados a morir y a matar.
Esa dictadura militar que desaparecìa a sus jòvenes, que asesinaba a su pueblo, que entregaba el patrimonio nacional construìdo por generaciones al capital extranjero, no podìa encabezar una guerra anticolonial, antiimperial, de liberaciòn nacional. Paradòjicamente la derrota en Malvinas, posibilitò el debilitamiento de la dictadura genocida y el retorno de la democracia.

30 de Marzo de 1982, Paz, Pan y Trabajo movilizacion y Malvinas




El 30 de marzo del 82 la CGT “Brasil” que encabezaba Saúl Ubaldini convocó a una movilización a la histórica plaza de Mayo, para “decir basta a este proceso que ha logrado hambrear al pueblo sumiendo a miles de trabajadores en la indigencia y la desesperación”.(mientras tanto la cgt azopardo colaboracionista de la dictadura,encabezada por alberto Triacca se hacia la distraida y seguia en san isidro comprando caballos de carrera)
 Fue una de las movilizaciones más importantes contra la dictadura, continuación de las marchas a San Cayetano y el paro de 1979 convocado por la “comisión de los 25”. 
La plaza de mayo y la zona céntrica de la ciudad de Buenos Aires estaban  cercadas por las fuerzas represivas, los manifestantes no pudieron acercarse a la plaza y hubo enfrentamientos y corridas en las calles que conducen a la casa Rosada con numerosos heridos y detenidos. A la tardecita distintas columnas de trabajadores giraban alrededor de la plaza, queriéndose adueñarse de la misma, mientras las policía uniformada y de civil reprimía con balas de goma, gases lacrimógenos, desde patrulleros, carros de asalto, camiones hidrantes, helicópteros, caballos, mas los servicios y los infiltrados en las columnas. La respuesta popular frente a la agresión fue responder con lo que se tenia a mano, piedras, botellas, bolitas. Los grupos de manifestantes avanzaban, retrocedían, se agrupaban en las esquinas y se disolvían rápidamente para reagruparse nuevamente y avanzar hacia la plaza. (anticipando lo que sería el 19 y 20 de diciembre de 2001, distintas generaciones aprendiendo de las prácticas colectivas, en este caso convocados por el movimiento obrero)
Se realizaron movilizaciones en todo el páis, en Mendoza es herido y muere poco después  José Benedicto Ortiz (homenajeado hace pocos días, por primera vez después de 30 años).
Esta movilización de repudio a la dictadura, lamentablemente fue tapada por la locura de Malvinas, donde volvió a sufrir el pueblo argentino, el pueblo trabajador entregando a miles de  jóvenes.
Por eso, el 30 de marzo de 1982 debe ser rescatado como una más de las luchas para el retorno de la democracia, como una de las grandes gestas de la lucha popular, de rebelión y resistencia popular en las calles.
La lucha contra la dictadura y la represión comenzó inmediatamente después del golpe genocida, el 30 de marzo representa una jornada más de esa lucha en la que muchos dejaron su vida…



domingo, 23 de marzo de 2014

Cronica de una visita a la esma: "la cobardìa del silencio"


La seccional de Florencio Varela del SUTEBA, Sindicato Único de Trabajadores de la Educación de la Provincia de Buenos Aires, en el marco de un seminario de Derechos Humanos,  convocó a un centenar de docentes de distintos niveles educativos del distrito a participar de una visita guiada a la antigua ESMA, Escuela Superior de Mecánica de la Armada, el mayor centro clandestino de detención, tortura y desaparición creado por la dictadura cívico militar. Por el cual pasaron más de 5000 personas, la mayoría desaparecidas. Nos reunimos ese 8 de Julio en la entrada esperando al joven que nos guiaría por este gran predio de 17 hectáreas y 35 edificios, creado en 1924 y cedido por la ciudad a la Armada con el propósito de utilizarlo para fines educativos. Una pequeña ciudad. En esa mini ciudad, a partir de 1976 los dueños de la vida y de la muerte trataron de borrar el espacio, el tiempo, la historia personal, la vida de los detenidos desaparecidos. El guía se presenta, plantea la conveniencia de hacer del recorrido un diálogo, de vincular los saberes, las historias individuales y enmarañarlas con la historia del país y de la dictadura genocida.
Iniciamos el recorrido por la calle interna, llamada San Martin, paralela a la lujosa avenida del Libertador que muestra en sus aceras enormes y altos edificios. En los setenta no había edificios altos, si muchos bares vinculados a la escuela y a los cadetes que dejaban allí sus pertenencias en taquillas. . “Antes de la creación del Espacio para la memoria hubo un proyecto del gobierno de Menem para que el predio se convirtiera en un parque de la reconciliación. Un edificio en construcción proyectaba en una publicidad   el lugar como un amplio espacio verde con juegos para chicos, parte del paisaje que se vería desde los balcones, que concluiría en el río”, cuenta el guía Roberto. El proyecto de reconciliación e impunidad planeaba destruir todo el predio y transformarlo en un parque donde no quedara ni un rastro de la represión ni de las atrocidades y escarnios allí cometidos. En el año 2000 la legislatura de la ciudad revocó la cesión hecha a favor de la Armada y por ley 392 se decidió  destinar el predio y los edificios a la instalación del llamado Museo de la Memoria. Alguno de los visitantes recordamos claramente el 24 de Marzo de 2004 cuando el presidente Néstor Kirchner expresó: “como Presidente de la Nación Argentina vengo a pedir perdón de parte del Estado nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia por tantas atrocidades” ante una multitud que minutos después ingresó por primera vez al centro clandestino y a su patio de armas cantando la  marcha partidaria y el himno nacional en un marco de emoción, alegría, tristeza, asombro y miedo. A partir de ese día dejó de ser la ESMA, comenzó a ser el espacio de la memoria de los detenidos desaparecidos, de los muertos, de los sobrevivientes.
Nos detenemos frente a una casamata de vigilancia: “acá había una gran cadena que debían sortear los automóviles de los grupos de tareas, el guardia recibía instrucciones por medio de un Handy y una contraseña que era una jugada de ajedrez” comenta el guía. La mayoría de los sobrevivientes recuerda este dato. Alguien comenta que sobre Libertador había carteles que decían: “No se detenga, el centinela abrirá fuego.”  En el seno de la ESMA funcionó el Grupo de Tareas (GT) 3.3.2. Éste se funda en mayo de 1976 y está integrado por unas cincuenta personas que van cambiando y funcionan clandestinamente, con armamento y medios facilitados por la Armada y en coordinación con el Comando de Zona. Este GT se crea por orden directa del Almirante Emilio Eduardo Massera y funciona con el consentimiento de toda la Junta Militar de Gobierno.
Seguimos caminando, nos dirigimos al Casino de Oficiales. Todo el predio estuvo involucrado en la acción represiva ilegal y clandestina realizada por la armada como parte del engranaje del terrorismo de estado, pero las principales atrocidades y funciones de los grupos de tareas de la ESMA se concentraron en el casino de oficiales. Desde el año 1978 se conocen detalles importantes de este lugar, por la denuncia de los liberados por los represores pero principalmente por la denuncia efectuada por Horacio Domingo Maggio, “el Nariz”.  El Nariz Maggio, había sido delegado bancario en Santa Fe, parte de la JP e integrante de la organización político militar Montoneros, cayó en la ESMA secuestrado por un grupo de tareas y estuvo detenido-desaparecido en las mazmorras del casino de oficiales por más de un año. El 17 de Marzo de 1978 logró fugarse y burlar la maquinaria  compleja de la marina y comenzó una desesperada y alocada carrera de denuncias en el país y el exterior. Envió cartas  a muchísimas personas “importantes” y a todo el periodismo donde relata su propio secuestro y lo que sucedía en la ESMA, acompañando los planos detallados del casino de oficiales, del sótano (salas de tortura) y del tercer piso (capucha), listas de detenidos y represores con sus apodos, mostrando lo real de la represión ilegal. Acribillado a balazos fue exhibido en el playón de estacionamiento a los prisioneros reducidos a servidumbre con el propósito de que vieran con sus propios ojos el fin que tendrían si pensaban en escapar.
Continuamos por el camino que hacían todos los secuestrados hacia la playa de estacionamiento ubicada mirando hacia el Río de la Plata. Por allí ingresaban todos al mundo del no ser, no estar, no existir.                                                                                                                                                     El casino de oficiales visto desde el aire o en los planos parece una “E” acostada. El edificio tiene tres plantas y un sótano. A la derecha se ubica lo que llamaban el pasillo de “los jorges” sector de habitaciones de los jefes de los grupos de tareas que se llamaban todos Jorge: Acosta, Radice, Perren, “pocas veces entraron allí los secuestrados” dice el guía.                            A la izquierda “el dorado” donde se planificaban los secuestros y operaciones de las patotas marineras, por parte del sector inteligencia. Había oficinas de mandos medios, la cocina,  el comedor y distintas dependencias de los grupos de tareas. El primero y segundo piso corresponde a dormitorios y habitaciones de los cadetes y oficiales  que estudiaban y se adiestraban en el predio. En tercer piso  con techo a dos aguas se encuentran “capucha”,  dos cuartos que funcionaron como maternidad, el “pañol” y la “pecera”, a través de una escalera se llega a “capuchita”.
 “Los testimonios de los sobrevivientes dan cuenta del ingreso desde la playa de estacionamiento por una galería  hacia el sótano por una escalera ubicada en un ambiente amplio, donde había un ascensor” cuenta el guía. Con motivo de la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos  de la OEA en 1979 los marinos  realizaron un conjunto de reformas, cerraron la galería, la escalera fue tapiada, el ascensor se esfumó.  Los prisioneros fueron enviados a distintos lugares, algunos a la isla “El silencio” en el Tigre, propiedad de la iglesia católica y otros a una quinta en el  conurbano. Un joven visitante comenta que los funcionarios de la CIDH no tenían muchas ganas de encontrar pruebas ó tenían problemas de vista. En el sótano comenzaba y terminaba  el calvario, primero con la tortura y finalmente con el traslado previa inyección de pentonaval como llamaban los asesinos al pentotal en su manía de vincular  casi todo a su mundo de barcos, buques y veleros.    Allí  en el fondo eran torturados todos los que ingresaban al centro clandestino y se les asignaba un número, 032, 548, así los nombrarían desde ese momento. Había una enfermería, un lugar llamado huevera (cubierto con cajas porta huevos)  unos baños, un laboratorio  de fotografía para falsificación de documentos, otros compartimientos que armaban los prisioneros según la ocasión y variaban según la época, también hubo sitios  de trabajo esclavo y reclusión de detenidos.                                             
“Acá nos mojamos todos”, contaba el tigre Acosta para graficar la rotación de oficiales y suboficiales de la armada por los grupos de tareas. Para dimensionar la impunidad de la que gozaban los marinos, en el juicio que se realiza actualmente en la megacausa ESMA uno de ellos recordó y calculó : hubo seis u ocho cursos por año, con ciento cincuenta hombres por curso, entre 1976 y 1983 pasaron por el centro de instrucción y adiestramiento de la infantería de marina más de 8000 hombres que dormían entre el sótano y capucha donde estaban retenidos, engrillados, “esposados y encapuchados los detenidos desaparecidos, compartiendo la escalera de acceso, tocándose algún brazo, pisando los mismos escalones, unos libres, otros con cadenas y encapuchados. Vemos las marcas, las roturas  de los golpes de las cadenas en los escalones de las escaleras, marcas indelebles del paso de muchos por allí.
Realmente es una triste paradoja, la escuela que enseñaba a torturar, vejar, humillar  a otros seres humanos. Existe un pacto de silencio de todos los marinos y  de integrantes otras fuerzas represivas que  por aquí pasaron.  Muchos torturadores y asesinos siguen prófugos, todavía no identificados como los que atendían los partos en la maternidad clandestina, o los médicos que controlaban que los chupados no se murieran en la tortura. 
Cuando entramos en “capucha” un profundo silencio nos embargó, aparecieron las lágrimas y los sollozos. 
Y los recuerdos de los que por allí pasaron, y la sensación de que estaban allí viéndonos con orgullo, altivos, enteros, solidarios, cariñosos, militantes, triunfadores,  la Gaby Arrostito , el nariz Maggio puteándolos alegremente por teléfono,  Azucena Villaflor y muchos miles sonriendo.
En el tercer piso funcionaba “capucha”, donde  los prisioneros permanecían encapuchados,  engrillados y esposados, ubicados en compartimientos  pequeños separados por un aglomerado de un metro,  con la cabeza hacia el pasillo, algunos en calabozos llamados “camarotes”,  constantemente vigilados por guardias llamados “los verdes” jóvenes estudiantes de la esma, sometidos a las peores condiciones de existencia , esas que no se pueden explicar, nombrar o comprender.  En este piso funcionó  la maternidad donde las embarazadas secuestradas tuvieron sus hijos, apropiados por los torturadores y cómplices. Allí también se instaló el “Pañol” donde se acumulaban los bienes robados a los secuestrados y la “pecera” donde eran obligados a realizar trabajo esclavo.  El guía invita a los visitantes a recorrer el lugar que está casi en penumbras, con una luz tenue, narra el horror, las resistencias,  los gestos de solidaridad. Uno de los objetivos de la dictadura era quebrar la humanidad de los prisioneros, destruir los valores en los que creían; por eso eran castigados sistemáticamente cuando hablaban, se reían, compartían,  cuando se comportaban como compañeros. Le preguntaron en una entrevista  a Victor Basterra sobreviviente de este antro “¿Por qué no te escapaste?   ¿Por qué no huiste? Víctor respondió: “todo el tiempo estuve huyendo, con  gestos pequeñísimos de resistencia, tomarle la mano a una persona que está sufriendo por ejemplo”.     

Bajamos las escaleras,  durante la visita nos cruzamos con  varios grupos, es una alegría que muchos vengan. Nadie se distiende a pesar de los pequeños diálogos, es conmocionante.  Un visitante pide un aplauso por todos y recuerda  lo escrito por  Juan Gelman: “¿Cómo murieron? ¿Quiénes lo mataron? ¿Por qué? ¿Dónde están sus restos para recuperarlos y darles un lugar de homenaje y de memoria? ¿Dónde está la verdad, su verdad? La nuestra es la verdad del sufrimiento. La de los asesinos, la cobardía del silencio. Así prolongan la impunidad de sus crímenes y la convierten en impunidad dos veces.”

miércoles, 15 de enero de 2014

Juan Gelman

La dictadura militar argentina desapareció a 30.000 personas y cabe señalar
que la palabra "desaparecido" es una sola, pero encierra cuatro conceptos: el
secuestro de ciudadanas y ciudadanos inermes, su tortura, su asesinato y la
desaparición de sus restos en el fuego,  en el mar o en suelo ignoto.
La memoria es un santuario vasto, sin límite, en el que se
llama a los recuerdos que a uno se le antojan. Pero hay recuerdos que no
necesitan ser llamados y siempre están ahí y muestran su rostro sin
descanso. Es el rostro de los seres amados que las dictaduras militares
desaparecieron. Pesan en el interior  de cada familiar, de cada amigo, de
cada compañero de trabajo, alimentan preguntas incesantes: ¿cómo
murieron? ¿Quiénes lo mataron? ¿Por qué? ¿Dónde están sus restos para
recuperarlos y darles un lugar de homenaje y de memoria? ¿Dónde está la
verdad, su verdad? La nuestra es la  verdad del sufrimiento. La de los
asesinos, la cobardía del silencio. Así prolongan la impunidad de sus
crímenes y la convierten en impunidad dos veces.
Hay quienes vilipendian este esfuerzo  de memoria. Dicen que no hay que
remover el pasado, que no hay que tener ojos en la nuca, que hay que mirar
hacia adelante y no encarnizarse en  reabrir viejas heridas. Están
perfectamente equivocados. Las heridas aún no están cerradas. Laten en el
subsuelo de la sociedad como un cáncer sin sosiego. Su único tratamiento es
la verdad. Y luego, la justicia. Sólo  así es posible el olvido verdadero. La
memoria es memoria si es presente  y así como Don Quijote limpiaba sus
armas, hay que limpiar el pasado para que entre en su pasado. Y sospecho
que no pocos de quienes preconizan la destitución del pasado en general, en

realidad quieren la destitución de su pasado en particular.

jueves, 12 de diciembre de 2013

cgt-brasil


La gloriosa CGT BRASIL, 12 de Diciembre de 1980. En el marco de la dictadura civicomilitaresclesiastica y en base al impulso de las organizaciones gremiales nucleadas en la llamada Comisión de los 25, distintas corrientes gremiales que enfrentaban a la dictadura, desconocen a la CGT “oficial” encabezada por el participacionista Jorge Triaca y demas secuaces colaboracionistas, conforman una nueva central obrera cuyo secretario general será el cervecero Saúl Ubaldini y su adjunto el papelero Fernando Donaires. Su sede se estableció en la calle Brasil 1482, en el barrio porteño de Constitución, pues el histórico edificio de Azopardo quedó en manos de los gremios encabezados por Triaca.
La CGT Brasil enfrentó a la dictadura, convocando a un paro general el 22 de julio de 1981, con fuerte incidencia en los gremios industriales y gran repercusión política. El 7 de noviembre de 1981 convocó lo que sería la primera manifestación masiva en contra de esta: una movilización por las calles de Liniers que culminaría con un acto de más de 10.000 personas bajo la consigna "Paz , pan y Trabajo". El 30 de marzo de 1982 convocó a una jornada de lucha en contra de la dictadura y por la democracia que fue brutalmente reprimida en Plaza de Mayo, pocos días antes de la invasión a Malvinas.


domingo, 17 de noviembre de 2013

los archivos de la dictadura genocida



La última semana aparecieron documentos  clasificados de la dictadura genocida en el triste edificio “Condor”. Un grupo de trabajadores que se encontraba limpiando y desinfectando el edificio se encontró con un área con candado que nadie tenía la llave, (¿?) hubo que romper el candado y se encontraron cajas fuertes que se abrieron  a la fuerza.
En esta semana también Carlos Muñoz prisionero de la ex esma y sobreviviente recordó cuando volvió en 1984  al centro clandestino a realizar un reconocimiento ocular con la CONADEP y vio gran cantidad de biblioratos en estanterías metálicas, con inscripciones como “1976, 1977, 1979 Disposiciones Dirección Reservadas”, decenas de cajas de carton con material y cientos de carpetas más, está allí las fotos para testimoniarlo. ¿Donde  están hoy esos biblioratos esas carpetas? Todos los funcionarios desde 1983 en adelante son responsables de esa documentación. ¿Hay aluna causa por ocultamiento de pruebas?

Más allá del valor de lo recuperado, me preocupa el nulo valor que le fuimos dando como sociedad a esos archivos y otros que seguramente están en algún lugar. Dijo una funcionaria en un programa de radio. “Si en otras fuerzas hay documentación en algún lugar y hay alguien que lo sabe, ojalá tenga la misma actitud. Nosotros hacemos recorridas, vamos a distintas unidades, pero es inabarcable”.
La expresión de la funcionaria me deja helado,  estupefacto. Como puede ser que 30 años después  que se fue la dictadura estemos esperando que algún milico o un represor arrepentido  tenga buena voluntad para abrir un candado, como puede ser que en el sótano del edificio cóndor todavía, TODAVÍA, haya lugares que no se revisaron.  Como puede ser que todavía no se revisaron todos los centros clandestinos de detención, como puede ser que nos se revisaron palmo a palmo las casas de los delincuentes asesinos represores.
Me parece que tienen que convocar a todos los compañeros, ciudadanos, militantes, gente de buena voluntad que estén dispuestos a trabajar gratis si es necesario para que no quede ningún armario sin revisar.  Hay  muchos especialistas, entre ellos algunos  sobrevivientes de los centros de exterminio y de tortura que tienen los conocimientos,  la experiencia,  la certeza de que existen archivos  de distinto tipo y  en que sitio pueden  estar y además  para orientar o capacitar a los que estén dispuestos. Hay miles de compañeros, ciudadanos, dispuestos a conocer la verdad y revisar todos los rincones, todos los armarios, todos los sótanos de cada organismo, de cada centro clandestino.  Solo así habrá justicia.

Eramos tan jovenes